66. El canto del exilio en la poesía de Gonçalves Dias y Jorge de Sena

Joana Meirim*

Neste original estudo, Joana Meirim aproxima a famosa “Canção do Exílio” de Gonçalves Dias do contundente poema “A Portugal” de Jorge de Sena.

 

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En este ensayo proponemos fijarnos en las similitudes textuales entre los dos poemas elegidos, “Canção do exílio”, del poeta brasileño Gonçalves Dias, y “A Portugal”, del poeta portugués Jorge de Sena, sin olvidar las diferencias que juzgamos más obvias, resultantes de las diferentes experiencias del exilio.

De hecho, y aunque en registros muy diferentes, el de Gonçalves Dias más ameno y nostálgico de la patria, el de Sena lleno de sarcasmo belicoso, ambos poemas nos presentan de qué manera la patria, y en una situación de distancia hacia ella, es tema para la poesía. Ambos intentan comprender mejor su país, valiéndose de la condición del exilio, que en el primer caso propicia la valoración y en el segundo la depreciación. Desde fuera, es posible valorar o criticar con más rigor, idealizar la patria como el destino terrenal perfecto, o mordazmente poner en duda la idoneidad de un país lleno de defectos físicos y morales, subyaciendo en los dos casos la intención del regreso, la voluntad de identificación y reconocimiento.

Gonçalves Dias es considerado en Brasil el creador de la poesía nacional (Candido, 2006: 401), figurando al lado de José de Alencar, en la novela, como representante del indianismo literario en la poesía, y la “Canção do exílio” se considera paradigma de la nacionalidad literaria. En la poesía de Jorge de Sena hablar de Portugal es una obsesión, alimentando el exilio como actitud propia de un poeta resentido, mal amado por su patria y muy crítico con ella.

De las diferentes experiencias de exilio, la de Gonçalves Dias metafórica, estudiando en Coimbra, la de Sena, literal, viviendo fuera de su país, buscando una vida libre, resultan expectativas semejantes en cuanto a la patria. En el exilio portugués, Gonçalves Dias quiere pertenecer a la literatura brasileña, trabajando en el proyecto de independencia literaria ya empezado por los jóvenes poetas de la revista Niterói. En el exilio brasileño, Jorge de Sena quiere pertenecer a la literatura portuguesa como escritor portugués, afirmándose con terquedad, aunque inseguro y receloso de que no le van a dar ese lugar.

El poema “Canção do exílio” pertenece a la primera parte de Primeiros cantos, de 1846, bajo el título “Poesias Americanas”, con fecha de veintitrés de julio de 1843, aún en Coimbra, donde Gonçalves Dias estudiaba Derecho. Este texto poético, quizás el más conocido de la literatura brasileña, presenta la patria como un destino ideal y exprime la etimología de la nostalgia, como dolor del regreso a su país. Ackermann lo considera la más perfecta expresión de la idea de “saudade” (Ackermann, 1964: 45).

El título lanza ya la temática, y el tono melancólico marca todo el texto, corolario de la conciencia de la distancia hacia la tierra natal: “Em cismar, sozinho, à noite, /Mais prazer encontro eu lá[1]”. Su inspiración la encuentra en un epígrafe revelador del contenido del poema, extraído de la balada «Mignon», de Goethe, incluida en la novela Los años de aprendizaje de Whilhelm Meister. Del poema de Goethe, Gonçalves Dias escogió los primeros versos y el estribillo, así traducidos por el poeta Manuel Bandeira: “Conheces o país onde florescem as laranjeiras? Ardem na escura fronde os frutos de ouro… Conhece-lo? Para lá, para lá quisera eu ir” (Bandeira, 1962: 25). Los versos de Goethe expresan el deseo que subyace en todo el poema de Gonçalves Dias, el de volver a su patria, corroborado por el ruego de la última estrofa: “Não permita Deus que eu morra,/ Sem que eu volte para lá (…) Sem qu’inda aviste as palmeiras,/ Onde canta o Sabiá”.

Los dos primeros versos “Minha terra tem palmeiras/ Onde canta o Sabiá” manifiestan ya la identificación con la tierra natal y singularizan sus atributos exclusivos, las “palmeiras” y el “Sabiá”. La segunda estrofa, que cambia para plural el determinante posesivo, permite la identificación colectiva con la patria llena de vida: “Nossos bosques têm mais vida,/ Nossa vida mais amores”. Los elementos exclusivos de la patria son distintos y los comunes son comparativamente mejores que en el lugar del exilio: “Nosso céu tem mais estrelas,/ Nossas várzeas têm mais flores”. La palabra “primores” sintetiza los atributos perfectos que solamente la patria tiene, y por eso es allá donde puede disfrutarlos con placer: “Minha terra tem primores,/ Que tais não encontro eu cá”.

En realidad, todo el texto parte de la dicotomía entre los deícticos, entre el acá, la tierra portuguesa, y el allá, el Brasil, tierra natal que en todo el poema nunca llega a ser mencionada, sino subentendida por las referencias obvias a sus elementos naturales específicos, el “Sabiá” y las”palmeiras”, y el estribillo “Minha terra tem palmeiras,/ Onde canta o Sabiá” marca la diferencia a través de la repetición. El poema se construye a partir de un esquema comparativo entre un acá menospreciado y un allá sobrevalorado, de ahí que los predicados relativos a la patria sean insistentemente destacados en el poema, contraponiéndose a la insuficiencia de cualidades de la tierra de exilio.

Las diferencias en cuanto a los predicados naturales que separan la tierra natal del lugar del exilio son un motivo para registrar la diferencia mayor que el romanticismo brasileño quería establecer de forma inequívoca – la diferencia entre las dos literaturas, la portuguesa y la brasileña, cuyas fronteras hasta entonces estaban diluidas. Así se estaba escribiendo la diferencia entre la poesía del “lá” y la poesía del “cá”. En el verso “As aves, que aqui gorjeiam,/ Não gorjeiam como lá”, además del sentido literal que contrapone naturalezas diferentes, percibimos el canto del ave como un símil de la poesía que contrasta la brasileña, la de Gonçalves Dias, con la portuguesa.

A propósito de la nacionalidad de la poesía, T.S. Eliot afirmó, en un ensayo titulado “A função social da poesia”, que la poesía es el arte más tenazmente nacional y tiene un carácter más local por contrapunto a la prosa (Eliot, 1997: 59), señalando que eso no significa el aislamiento de las diferentes literaturas: “E é isto que eu entendo ser a função social da poesia no sentido mais vasto: o facto de ela afectar, (…) o falar e a sensibilidade de toda a nação” (Eliot, 1997: 65). En realidad, la poesía de Gonçalves Dias afectó a toda la generación romántica posterior y el propio poeta tenía conciencia de las huellas que estaba dejando: “Mas já nesse tempo, o povo tinha adotado o poeta, repetindo e cantando em todos os ângulos do Brasil” (Candido, 2006: 403).

El gorjeo de la poesía brasileña, el canto del allá, empezaba a ser diferente de lo que se hacía en la tierra de exilio, definiéndose una nueva literatura en Brasil, que debería ser en el plano del arte lo que fuera la independencia política y social (Candido, 2006: 329).

En el poema “A Portugal”, de 1961, escrito a principios de su exilio brasileño, publicado póstumamente en el libro 40 anos de servidão, Jorge de Sena va a denegar la patria, comprendiendo que el país donde se nace no es un bien inalienable, sino una mala suerte: “A pouca sorte de nascido nela[2]”.

En el primer periodo del primer verso Jorge de Sena retoma el poema épico de Camões. Vasco da Gama, recién llegado a Melinde, y por iniciativa del rey que lo recibe, antecede la extensa lección de la historia de Portugal con el verso que concluye la situación geográfica de su país: “Esta é a ditosa pátria minha amada” (III, 21). Sena deshace abiertamente la ironía, que podría estar implícita en el recurso al verso del autor de Os Lusíadas, para rechazar perentoriamente su pertenencia a la patria portuguesa. El “Não” con que remata el primer verso del poema antecede y refuerza la triple negación de la frase proferida por Vasco da Gama: “Nem é ditosa (…)/ Nem minha amada (…)/ Nem pátria minha”. El silogismo que se infiere a partir del verso d’Os Lusíadas es clarividente, la patria no merece ser “ditosa” porque es madrastra (del poeta), y por eso el poeta la deniega.

Afortunadamente el poeta no está preso a la “baixeza” o al “arroto de passadas glórias” y las amistades vencen la cuestión nacional que es fortuita: “mas amigos são/ por serem amigos e mais nada”. La negación de la patria es unilateral, solo el poeta la rechaza: Jorge de Sena puede ser portugués, pero no quiere que Portugal sea su patria, y esta será la causa más grande de su resentimiento como poeta que no coincide nunca con su país.

La primera referencia al país, que con excepción del título no vuelve a ser nombrado, es el primer verso de la tercera estrofa, “Torpe dejecto do romano império”, a partir del cual el poeta comienza una extensa perífrasis de naturaleza escatológica para referirse a su patria. La violencia del lenguaje gana particular relevancia en esta tercera estrofa, momento en el que Sena va a enumerar los defectos físicos y morales de un país detenido, en descomposición.

En primer lugar se fija en la falta de higiene física, fruto del fracaso de su proyecto histórico como nación: “babugem de invasões; salsugem porca/ do esgoto atlântico”. Luego viene la falta de valores morales, prefiriendo la codicia, la vileza y la ignorancia, exactamente los mismos defectos que Camões criticaba y lamentaba, perjudicando la lectura de su poesía: “O favor com que mais se acende o engenho/ Não no dá a pátria, não, que está metida/ No gosto da cobiça e na rudeza/ D’ũa austera, apagada e vil tristeza” (X,145).

Sena declara en este poema la inmundicia de su patria como una realidad que lo desespera. De hecho, el Portugal que nos presenta en la larga tercera estrofa rebaja las imágenes idealizadas por la literatura romántica tardía, de carácter patriótico, que dejó vestigios de tópicos, como el célebre de cariz geográfico divulgado por Tomás Ribeiro, “Jardim da Europa à beira-mar plantado”. Ahora bien, el locus amoenus de los poemas ultra románticos no se adecua a la patria descrita por Jorge de Sena, que ya había glosado, continuando la tradición paródica de los modernistas brasileños como Oswald de Andrade, Murilo Mendes o Carlos Drummond de Andrade, en un poema de 1947, “Paraísos Artificiais”, la memoria de los versos inaugurales del romanticismo brasileño. Al estribillo “Minha terra tem palmeiras,/ Onde canta o Sabiá” del poema que comentamos de Gonçalves Dias contrapone Sena: “Na minha terra, não há terra, há ruas; (…)/ Na minha terra, não há árvores nem flores (…)/ O cântico das aves – não há cânticos,/ mas só canários de 3º andar e papagaios de 5º” (Sena, 1988: 131).

Tras la enumeración de los defectos de la patria, el poeta se fija en las características de la tierra portuguesa, que progresivamente va siendo anulada. Empieza por ser alguien, aunque tierra de esclavos, de funcionarios, de prostitutas, de héroes falsificados, de santos poco virtuosos, o de poetas cuya susceptibilidad mediocre se manifiesta a través de la excreción corporal (“terra de poetas tão sentimentais/ que o cheiro de um sovaco os põe em transe”), materializándose después en el vacío de los monumentos y de los museos. Finalmente se presenta en toda la aridez de una historia de ocho siglos de sentimientos secos y en la triple indefinición de una tierra de nadie: “ó terra de ninguém, ninguém, ninguém”.

La tierra portuguesa es una tierra de gente devota y con tendencia a creer en milagros, esperando ociosamente la llegada de D. Sebastião, de “cu pró ar ouvindo/ ranger no nevoeiro a nau do Encoberto”. Es una tierra de funcionarios condenados al “dia burocrático/ o dia-a-dia da miséria / (…) do modo funcionário de viver” (O’Neill, 2005: 52), que otro poeta, Alexandre O’Neill, contemporáneo de Sena, también describió en el célebre poema “Um adeus português”. Es una tierra triste y bellaca, acogiendo con gran afabilidad, a la espera de recibir propinas a cambio de animales parasitarios, los extranjeros: “oh pulgas lusitanas, pela Europa”. Una tierra de monumentos, cuya participación del pueblo es desdeñada (“em que o povo/ assina a merda o seu anonimato”) y en donde persisten costumbres culturales y de convivencia social desfasadas en el tiempo: “em que se vive ainda,/ com porcos pela rua, em casas celtiberas”. La palabra yuxtapuesta “terra-museu” subraya el estancamiento, la paralización de una tierra que se vive desde dentro y sin esperanza o gran estímulo de evasión. En fin, es una tierra seca, impermeable a cualidades, cargando el peso de ochocientos años de veleidades imperiales: “terra de pedras esburgadas, secas/ como esses sentimentos de oito séculos/ de roubos e patrões, barões ou condes”.

En la cuarta estrofa, la última del poema, y que enlaza sintácticamente con la anterior, el poeta acepta pertenecer a la patria de nadie, pero el rechazo es posible y deseado. No se cohíbe de repetir la violencia discursiva, y ahora la forma ofensiva interpela directamente a su patria, a través del uso de la forma verbal “és”, insistiendo una vez más en su carácter escatológico y bestial: “És cabra, és badalhoca,/ és mais que cachorra pelo cio,/ és peste e fome e guerra e dor de coração”. En el final del penúltimo verso del poema se puede entrever una atenuación del odio y del sarcasmo, dando la rabia y el resentimiento lugar al afecto, al dolor de corazón, que compromete el poeta como individuo de su patria.

Finalmente, el último verso resume la problemática relación poeta/patria: si en la primera parte (“eu te pertenço”), Sena tolera pertenecer a su país, y esta es la relación de la patria con el poeta; en la segunda parte (“mas ser’s minha não”), tenemos el otro lado de la relación, ahora del poeta con su patria, rechazándola por no reconocerse a través de ella. Consciente de que la pertenencia a la patria es insuperable, lo que no impide su denegación, la injuria, el desprecio, el inconformismo, Jorge de Sena, adverso a patriotismos o nacionalismos en su poesía, describió Portugal como el país exportador de exiliados: “O meu país sempre, desde que começou há mais de oito séculos, exportou mais homens do que outra coisa. E sempre foi para os seus filhos uma pátria ingrata, sem que esses filhos deixassem de amá-la profundamente” (Sena, 2004: 371).

Sin embargo, es a la patria ingrata y mezquina, de “peste e fome e guerra e dor de coração”, que Sena quiere pertenecer como poeta portugués. En el poema “Borras de império”, cuando dice que Portugal “é feito dos que partem/ e dos que ficam” (Sena, 1989: 173), demuestra que también él quiere formar parte de su país, si bien que lleno de pulgas lusitanas, y por eso le escribe una dedicatoria con un contenido de rechazo.

En los dos poemas comentados se afirma la relación intrínseca con la patria, se ve como la fidelidad a la patria es la cárcel de cualquier escritor, incluso cuando se está lejos. El poeta del Maranhão no esconde el deseo de volver a su patria, que adivinamos en el título y que se vuelve evidente en el epígrafe de Goethe. Asimismo, y a pesar del diferente registro, Sena le gustaría regresar a su patria, aunque diga lo contrario en el poema “Glosa de Guido Cavalcanti” delante de la irreversibilidad de su condición de exiliado: “Porque não espero de jamais voltar/ à terra em que nasci” (Sena, 1989: 51).

En el caso de Gonçalves Dias, la declaración de su nacionalidad está íntimamente relacionada con el proyecto romántico en curso, en el cual se escribía la diferencia hacia la literatura portuguesa. “Canção do exílio” demuestra el orgullo de pertenecer a una patria que desde lejos gana todas las cualidades. En el poema de Sena, la mejor manera de asumir su relación umbilical con la patria es a través de la negación, del rechazo, que posteriormente, en el poema “Em Creta, com o minotauro”, tendría su versión más radical: “Eu sou eu mesmo a minha pátria” (Sena, 1989: 74).

El comentario que hicimos de los dos poemas no deja lugar a dudas en cuanto a una cuestión que creemos la principal: en ambos poetas, la patria, en lugar de ser un problema, es requerida como condición necesaria para escribir su poesía, como punto de partida y de llegada, independiente de las circunstancias vivénciales.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Obras literarias:

Camões, Luís de (1999): Os Lusíadas, ed. A. J. Saraiva, Porto, Figueirinhas.

Dias, Gonçalves (1958): Poesia, ed. M. Bandeira, Rio de Janeiro, Agir Editora.

Goethe, J. W. von (1966): Poems of Goethe, ed. R. Gray, London, Cambridge University Press (pp. 118-119).

O’Neill, Alexandre (2005): Poesias Completas, Lisboa, Assírio & Alvim.

Sena, Jorge de (1979): 40 Anos de servidão, Lisboa, Círculo de Poesia, Moraes Editores.

Sena, Jorge de (1988):  Poesia I, Lisboa, Edições 70.

Sena, Jorge de (1989): Poesia III, Lisboa, Edições 70.

Sena, Jorge de (2004): A arte de Jorge de Sena – Uma Antologia, ed. J. Fazenda Lourenço, Lisboa, Relógio d’Água Editores.

 

Estudios:

Ackermann, Fritz (1964): A obra poética de Antônio Gonçalves Dias, São Paulo, Conselho Estadual de Cultura.

Bandeira, Manuel (1962): Poesia e vida de Gonçalves Dias, São Paulo, Editôra das Américas.

Candido, Antonio (2006): Formação da literatura brasileira – Momentos decisivos 1750-1880, Rio de Janeiro, Ouro sobre azul.

Eliot, T.S (1997): Ensaios de Doutrina Crítica, Lisboa, Guimarães Editores.

 


Publicado en Diálogos Ibéricos e Iberoamericanos. Actas del VI Congreso Internacional ALEPH – Asociación de Jóvenes Investigadores de la Literatura Hispánica, ALEPH & Centro de Estudos Comparatistas, Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa, Lisboa, CD-ROM, 2010, pp. 666-673.
Revisto en Julio 2013.

[1] Gonçalves Dias (1958): Poesia, ed. M. Bandeira, Rio de Janeiro, Agir Editora, pp. 11-12. Todas las citas referentes al poema de Gonçalves Dias son extraídas de esta edición.

[2] Jorge de Sena (1979): 40 Anos de servidão, Lisboa, Círculo de Poesia, Moraes Editores, pp. 89-90. Las citas referentes al poema de Jorge de Sena pertenecen a esta edición.

* Universidad de Lisboa