77. Poderes del diablo

Maria Fernanda de Abreu*

Resenha de El Físico Prodigioso, assinada por Maria Fernanda de Abreu, quando a novela de Jorge de Sena ganhou tradução em terras de Espanha (Ed. Xerais de Galicia, Vigo, 1988, trad. de Sara Cide Cabido e Antón Reixa)

 

 

Jorge de Sena, fallecido en 1978, con cincuenta y nueve años, en Santa Bárbara (California), donde era profesor, es, sin lugar a dudas, una de las personas más importantes de la cultura portuguesa de este siglo. Poeta, narrador de ficción, ensayista literario y aun autor de teatro, Jorge de Sena se dedicó a todo con una fecunda desmesura.

De la narrativa de ficción de Jorge de Sena, en donde convergen, a la vez, su imaginación creativa, su conocimiento de lo literario y de la literatura y su voluntad visceral de recuperación de la tradición literaria, de  cuestionamiento y de experimentación, bien podría considerar se como paradigmático este su O Físico Prodigioso. «Novela», género narrativo que se distingue tanto del cuento como de lo que hoy, en España, se designa por novela (podría pensarse en, por ejemplo, las Novelas Ejemplares cervantinas), O Físico Prodigioso fue publicado por primera vez incluido en un volumen de cuentos de su autor, Novas Andanças do Demónio, en 1966; fue, más tarde, 1974, incluida en una Antologia do Conto Fantástico Português, organizada por Melo e Castro. Finalmente, el texto se publicó aisladamente en 1977.

La narrativa de O Físico Prodigioso, en esta edición autónoma, va enmarcada por dos textos importantes de su autor: una «pequeña nota introductoria» y unas «notas» finales. En las últimas proporcionando al lector el texto que le sirvió de «simple punto de partida»: el Orto do Esposo, libro moralístico-religioso de la literatura portuguesa de la primera mitad del siglo XV.

Este «físico prodigioso» («físico» en el sentido medieval y no sólo de «médico» o «mago») lo creó Jorge de Sena «como símbolo de la libertad y del amor», de la libertad que «todo lo arrasa », del amor que «todo lo manda». Situar la acción en la Edad Media se convierte en uno de los soportes fundamentales al crear el distanciamiento necesario.

Lo fantástico es, una vez más, el recurso fundamental para el ejercicio de la imaginación. Y ese ejercicio tiene, sobre todo, dos objetivos temáticos conjugados: exaltar el poder indestructible del amor y el sentido de la libertad contra el orden establecido. Su principal agente es un gorro mágico. Sus poderes le permitirán, además de una extraordinaria capacidad erótica, hacer resucitar a muertos o anular el poder represivo de la Santa Inquisición, empeñada precisamente en aplastar el poder de lo erótico. Cuando esta lo encierra, lo tortura o intenta ahorcarlo sin conseguirlo, porque el diablo o el amor lo protegen, los inquisidores y la ciudad son destruidos y cosas extrañas, sobrenaturales, tienen lugar.

Su impresionante fuerza textual está en haber desarrollado, paralelamente a la sensualidad como tema, la sensualidad del lenguaje narrativo. Además de una atenta construcción visual que articula el diseño de imágenes con movimentaciones espaciales, está el recurso constante a la mirada: la mirada de los personajes que se miran insistente y ávidamente los cuerpos, los unos a los otros (la mirada es elemento fundamental de la relación erótica); los que se miran a sí mismos en el espejo (para mirar se en su imagen); la mirada del narrador que registra cuidadosamente cada uno de los gestos y miradas; la mirada del lector que sólo reconstruyendo todo ello podrá rehacer la belleza imaginística que la novela crea. Una de las virtudes, del gorro mágico es justo la facultad de hacer el físico invisible. Y hasta la incorporación de formas líricas medievales – canciones, romances – se integra en esta voluntad de lo sensual.

En el final, bellísimo, convergen todos estos elementos. El cuerpo «moribundo» del físico torturado y casi ahorcado se arrastra por las calles hasta la tumba de la amada donde brotan enormes rosas mágicas de cuya sangre emanará la fuerza de reconstituir el poder del amor, de la libertad, de la vida sobre la represión y la muerte. Final que vuelve al inicio, literal y simbólicamente cíclico. Con una fuerza mítica sobrecogedora. Una «epopeia en prosa», como le llamó Jorge de Sena, su autor.

 

[*] Docente da Faculdade de Ciências Sociais e Humanas da Universidade Nova de Lisboa, onde implantou e desenvolveu os estudos hispânicos e latino-americanos, de que é a coordenadora científica, e onde preside ao NEIIA – Núcleo de Estudos Ibéricos e Ibero-Americanos, além de integrar grupos de pesquisa internacionais, voltados para temas da cultura em língua espanhola. 

In: Culturas 170 (Suplemento semanal de Diário 16). Madrid, jul. 1988, p. VIII